jueves, 4 de agosto de 2016

"Un escritor debe ser compasivo para tener empatía con el personaje y agresivo para ver más allá de las apariencias del mismo": Hebe Uhart.

Ilustración: Vicente Numpaque. Artista conceptual


La escuché por primera vez en la Feria del Libro de Bogotá en el 2015, su discurso carece de palabras rebuscadas o eufemismos, su lenguaje es directo y sencillo como sus cuentos, que conmueven por la belleza de sus imágenes alimentadas siempre de la vida común, como el cuento “Guiando la hiedra”, una conversación y reflexión de la protagonista con sus plantas:

“Aquí estoy acomodando las plantas, para que no se estorben unas a otras. Me produce placer observar cómo crecen tan poco, son sensatas y se acomodan a los recipientes, si estos son chicos se achican, si tienen espacio, crecen más. Son diferentes de las personas, algunas personas con una base mezquina adquieren frondosidades que impiden percibir su tamaño real, otras de gran capacidad y corazón, quedan aplastadas por el peso de la vida”: Relatos Reunidos. Editorial Alfaguara. Primera impresión en Colombia. Marzo de 2015.

O esta reflexión sobre algunas etapas de la vida:

“Me empezaron a interesar las edades de la vida. Miraba atentamente una propaganda de jabón que aparecía en varias revistas. Decía: “Diecinueve años, la frescura de la juventud”. Aparecía una chica como de esa edad, con el pelo largo, sonriendo. Me producía gran alegría que todavía me faltaban nueve años para llegar a los diecinueve, cuando todavía se es una persona muy joven; después: “Veintinueve años, el fuego de la pasión”, Sí, tenía el pelo un poco más corto, se trataba de una mujer joven, pero experimentada; además estaba en el centro de los retratos, como si toda la pasión se concentrara en esa edad. Y, por último; “Treinta y nueve años, la pasión serena”. La mujer llevaba el pelo recogido. Era todavía joven, pero no tanto. ¿Cómo será la pasión serena? Miraba ese retrato y esa mujer viraba al modelo de señora de la Tía Elisa, la que sufría en silencio. Esa propaganda estaba en todas las revistas y yo arrancaba cada vez nuevos significados, como si esas fotos me estuvieran dirigidas” Fragmento del Cuento Señorita. Relatos reunidos. Editorial Alfaguara.

Cada vez que leo un cuento de Uhart me quedó pensando en su significado, en el personaje o la situación de la vida real que pudo inspirar esa historia, en la belleza de lo cotidiano. Uhart dedica ahora su tiempo a las crónicas y en el mes de noviembre publicará 'De aquí para allá',  un libro sobre comunidades indígenas de América Latina.


Ilustración: Vicente Numpaque. Artista conceptual

La escuché en la Feria del Libro de Bogotá en el 2015, de todo su discurso hubo una frase que me hizo reír y reflexionar: “Un escritor es un chismoso refinado”. ¿Por qué?

Porque un vecino chismoso es alguien interesado en la vida de los demás, a qué hora sale, cómo va vestido, si va apurado, si pelea con el del 13 o con el portero, va construyendo un personaje a partir de sus deducciones, es una especie de espía o de detective. En el caso del literato está auxiliado por los soportes culturales, se ha contagiado el lenguaje de libros que ha leído. Muchos de mis personajes tienen que ver con chismes que me contó mi mamá sobre la vida de los vecinos y conocidos. Y de los abuelos.

¿Cuál fue ese momento determinante en su vida que la llevó a escribir?

Yo escribía de chica, desde los ocho o nueve años, pero era cuando estaba aburrida y no había nadie para jugar. Si había chicos para jugar, jamás me quedaba escribiendo

Una alumna en alguno de sus talleres literarios le hizo está pregunta: ¿un escritor debe ser compasivo o agresivo?, ¿qué le respondió?

No sé en qué sentido lo dijo ella, en qué contexto está, pero puede ser que sea agresivo y compasivo a la vez, compasivo para tener empatía con el personaje y agresivo para ver más allá de las apariencias del mismo. Después están las modalidades personales, no existe el escritor en general, cada uno viene con su personalidad propia.

Un mal de amores la llevó a Rosario-Argentina y allá publicó su primer libro: Dios, San Pedro y las almas ¿Los despechos sirven para encerrarse a escribir?

Para escribir sirve cualquier cosa que movilice, no solo un despecho, en mi caso no era despecho, vendría a ser como un mal de amores, y tampoco es que uno se encierre para siempre, un escritor se encierra un poco pero no hay que exagerar, como decía el peruano Bryce Echenique, cuando le preguntan a qué hora escriben dicen: " Yo de 9 a 12, " y otro, " Yo de siete a diez” Y él dice " Yo a esa hora los veía siempre en el café de enfrente"

¿Cuál es la mayor diferencia entre las publicaciones, editoriales de la década del sesenta y a los setenta en Argentina a hoy?

La mayor diferencia es que se nota ahora la presencia de la computadora, la mayoría escribe ahora de modo más condensado, hace referencias a aparatos tecnológicos. Aunque los aparatos son solo un medio, lo importante es que el escritor joven tenga algo propio para contar.

 Juan Gossaín, ¿qué le gusta de su obra?, ¿por qué?

De Juan Gossaín conozco un cuento que está en una antología de colombianos que compré en Bogotá. Acá no ha llegado. Yo también leí en talleres "María Mulata aprende a cantar" creo que ese es el título, y me parece un escritor muy simpático y encantador. También vi lo que salió por internet de él. Tiene un humor caribeño muy agradable.

Hábleme del cuento ‘Guiando la hiedra’, ¿pensando en quién lo escribió?
El cuento "Guiando la hiedra" lo escribí después de circunstancias dolorosas, tristes. No me voy a extender en contarlas, pero se ve que el dolor rinde.

¿En qué se diferencia la docencia de la literatura?

La docencia se diferencia de la literatura en que, si das una clase bien, ya están todos cerca del escritorio preguntando cosas, se produce un revuelo, si más o menos, todo va sin pena ni gloria y si la das mal, charlan. El efecto es inmediato y visible. En la literatura el efecto es muy mediato y distante, no se sabe el efecto de lo escrito y además el libro tiene varias mediaciones hasta que llega al lector, editorial, imprenta, librería, etc.

¿Ha vuelto a escribir cuentos o sigue con crónicas de viajes?

Sigo con crónicas, en noviembre va a salir en Buenos Aires un libro de crónicas sobre las comunidades indígenas en mi país y algo de América Latina. De Colombia trabajé un excelente material escrito sobre los guajiros que me proporcionó el gran antropólogo que tienen ustedes, Weldeir Guerra. Mi libro se va a llamar "De aquí para allá”. Y siguiendo con las crónicas, estoy investigando sobre algo que me gusta mucho, animales, sobre todo monos y aves que son de lo más inteligentes. También visitaré algo del campo, porque la gente de campo sabe mucho sobre costumbres de bichos.

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