lunes, 28 de noviembre de 2016

“Espero fervientemente que Elena Ferante no deje de escribir”: Judith Thurman

Foto: premioggm.org

Por Laura Quiceno
Traducción: Daniela Quiceno


Judith Thurman ha escrito sobre Yves Saint Laurent y Proust, sobre Colette, la autora francesa que rompió todos los patrones de su época, sobre Vera, la esposa de Vladimir Nabokov, sobre la diseñadora Isabel Toledo, sobre Marina Abramovich, sobre “mujeres perdidas”, olvidadas por la historia y los medios. Ha leído la obra de cientos de mujeres que escribieron en otras lenguas, en otros siglos y se ha sumergido en sus voces y sus oficios.

“Comencé mi carrera como periodista en Ms. Magazine en los setenta. Fue la primera revista feminista. Escribí sobre “Mujeres perdidas”, en su mayoría escritoras europeas de lengua extranjera que no eran muy conocidas por las audiencias norteamericanas. En otras palabras, encontré un nicho. Pienso que es algo que los escritores jóvenes aún tienen por hacer”

Desde su columna en el New Yorker y en cada uno de sus libros ha explorado también la moda, los códigos de vestuario y la belleza.  Para esta fanática de la obra de Walter Benjamin, Emily Dickinson y Elena Ferrante las mujeres tenemos una forma diferente de ver el mundo:

“Las mujeres tienen perspectiva y voz propia. Con respecto a esto, te remito a los escritos de Ferrante sobre el tema. Ella tiene mucho que decir en su recientemente publicada colección de ensayos y entrevistas, Frantumaglia. De esto se ocupa la mayor parte del texto. Pero en el momento en el que la voz de una mujer se levanta, en el momento en el que esa voz es combativa, probablemente será menospreciada: mira todos los comentarios sobre la “estridencia” de Hillary Clinton”

Judith estuvo en el Festival Gabo en Medellín y después de compartir durante cuatro horas con periodistas de todo Iberoamérica le pedí su correo para preguntarle sobre la obra de Elena Ferrante de la que habló durante un par de minutos, sobre ser mujer en este oficio y la cobertura de los medios en la última campaña electoral en Estados Unidos.

Foto: premioggm.org


¿Cómo fue su llegada al periodismo?

Comencé mi carrera como periodista en Ms. Magazine en los setenta. Fue la primera revista feminista. Escribí sobre “Mujeres perdidas”, en su mayoría escritoras europeas de lengua extranjera que no eran muy conocidas por las audiencias norteamericanas. En otras palabras, encontré un nicho. Pienso que es algo que los escritores jóvenes aún tienen por hacer.
¿Qué tan difícil era ser mujer en el periodismo en esa época?

Mujeres un poco mayores que yo, como Nora Ephron, por ejemplo, han escrito sobre cómo experimentaron la marginalización en las revistas nacionales en los cincuenta y en los sesenta, y sobre cómo se dedicaban a las historias “de mujeres”, en lugar de noticias documentadas o de relevancia, o incluso se esperaba que hicieran café. Las salas de redacción todavía son bastante machistas y, aunque las cosas han mejorado enormemente, todavía hay desigualdad. The New Yorker también ha sido criticada por no publicar a suficientes escritoras. Esto está empezando a cambiar a medida que la generación de los millennial sobrepasa a la de los baby boomers. Las reporteras de guerra existían, pero eran una rareza; en la actualidad, hay muchas más. La mujer de mi generación se inclinaba por el reportaje sobre temas culturales o por los reportajes sobre temáticas de mujer; esto también está cambiando.

¿Cómo rompe usted con las tradiciones y oficios de las mujeres de su familia?

Mi madre era profesora de latín, pero fue obligada a renunciar cuando se casó (!). En aquellos días (los treinta y los cuarenta), o al menos en Boston, los trabajos de enseñanza estaban reservados para los hombres que sostenían a sus familias, o para mujeres solteras que ayudaban a mantener a sus padres. Pero aun cuando ella se convirtió en ama de casa, siempre me alentó a escribir. Yo no tuve ni sentí presión de ningún tipo por parte de mi familia para casarme y desaparecer en la oscuridad de la vida doméstica.

¿Cree que las mujeres tenemos una perspectiva, una forma de contar?

Sí, pienso que las mujeres tienen perspectiva y voz propia. Con respecto a esto, te remito a los escritos de Ferrante sobre el tema. Ella tiene mucho que decir en su recientemente publicada colección de ensayos y entrevistas, Frantumaglia. De esto se ocupa la mayor parte del texto. Pero en el momento en el que la voz de una mujer se levanta, en el momento en el que esa voz es combativa, probablemente será menospreciada: mira todos los comentarios sobre la “estridencia” de Hillary Clinton.

¿Desde cuándo su obsesión por los temas femeninos, por los oficios de las mujeres?
Yo he pasado la mayor parte de mi carrera pensando y escribiendo sobre la experiencia femenina y las fuerzas que le dan forma.

 ¿Cuál es la importancia de reconciliarnos con el legado o la vida de nuestras madres y abuelas?

Las feministas de mi generación se mostraban reacias a comprometerse con la ambivalencia hacia sus madres. Se concentraban en su rabia hacia el “patriarcado”. Ferrante, de nuevo, es muy interesante, incluso radical, en el tema del vínculo madre-hija y el “amor hostil” que este engendra, que para ella es una fuente de vitalidad. Este es un campo muy fértil. Pienso que las mujeres se han contenido, en parte, por su miedo a superar a sus madres y también por las dificultades de la separación, que pueden ser experimentadas como una traición.

¿Cómo surgió la idea de escribir el ensayo ‘Swann Song’, cómo relacionar la obra del diseñador Yves Saint Laurent y Proust?

El reportaje de Saint Laurent me fue asignado, pero acogí la oportunidad. Me tomó como seis semanas. Saint Laurent estuvo fuertemente inspirado por Proust y el universo del esteticismo gay de fin de siècle (fin de siglo) pero es difícil comparar el trabajo de un diseñador con el trabajo de un gran novelista. Dicho esto, ambos eran artistas franceses supremamente talentosos y supremamente neurasténicos inmersos en el mundo de la alta burguesía y fascinados por los códigos propios de esta.

En el Festival Gabo hablaba sobre la autora Elena Ferrante y cómo sin importar su seudónimo, sabía que esos relatos habían sido escritos por una mujer. ¿Cuál es la fuerza de una escritora como Ferrante?

Ferrante tiene una voz femenina nueva y radical: es algo que no hemos escuchado antes. Es feroz, es valiente y, sin embargo, profundamente intelectual. Está impregnada de mitología, pero además de la vida cotidiana. Parece venir de un lugar como el vientre mismo: sangriento, viscoso, acogedor y aterrador.

¿Qué piensa de la investigación del periodista Claudio Gatti para descubrir la identidad de Ferrante?

Pienso que Gatti cometió un atropello muy parecido a una violación. Él penetró el espacio privado y vulnerable de una mujer en contra de su voluntad expresa y le robó algo precioso: su anonimato. Él se propuso quebrar algo y quizás lo hizo. Espero fervientemente que ella no deje de escribir.

¿Qué devela de los medios la campaña presidencial hoy en Estados Unidos?  


La pregunta número trece simplemente no la puedo contestar. Los medios han, hasta cierto punto, creado o confabulado en la creación del monstruo Trump. Por otro lado, ¿cómo podrían no cubrir su ascenso? La campaña de Trump constantemente denigra sobre la parcialización mediática y, aun así, los medios están obligados a averiguar la verdad detrás de sus mentiras (o de las de Hillary, si a eso vamos), y lo han hecho, aunque los reportajes sobre las atroces percepciones y acciones de Trump no han logrado (como deberían haberlo hecho y como seguramente lo habrían hecho con cualquier otro candidato) descalificarlo ante los ojos de millones de votantes.

¿Cuáles historias nos faltan por narrar a las mujeres?

Una nueva generación tendrá nuevas historias para contar. Historias que afecten la evolución de nuestras ideas fijas sobre género y sexualidad, maternidad, soledad y autonomía.

“I fervently hope Elena Ferrante will not stop writing”: Judith Thurman



 Foto: premioggm.org

Judith Thurman has written on Yves Saint Laurent and Proust; on Colette, the French authoress who broke away from every mold of her time; on Vera, wife of Vladimir Nabokov; on designer Isabel Toledo; on Marina Abramovich; on “Lost Women”, forgotten by history and by media. She has read the work of hundreds of women who wrote in other languages, in other centuries and have submerged in the voices of women and their trades.

"I started my career in journalism at Ms. Magazine, in the 1970s. It was the first feminist magazine. I wrote about "Lost Women"--mostly foreign language European writers who were not well known to American audiences. I found a niche, in other words. I think that is something young writers still have to do"

Since she started writing in her own column in The New Yorker and in each and every one of her books, she has explored fashion, the underlying codes of clothing, and beauty. For this admirer of the work of Walter Benjamin, Emily Dickinson, and Elena Ferrante, us women have a unique to see the world.

"Women have a distinctive perspective and voice. In this respect, I would refer you to the writings of Ferrante, on the subject. She has a lot to say in her newly published collection of essays and interviews, Frantumaglia. That is what most of the text is concerned with. But the minute a woman's voice is raised, the minute she becomes combative, she is likely to be put down. See all the commentary on Hillary Clinton's "shrillness."

Judith was at the Gabo Festival in Medellin, and after sharing for four hours with journalists of all Ibero-America, I asked for her email to send her some question about Elena Ferrante, authoress she talked about for a couple of minutes, about being a women in this field, and about the media coverage of this past election in the United States.

 Foto: premioggm.org

¿How did you land in journalism?

I started my career in journalism at Ms. Magazine, in the 1970s. It was the first feminist magazine. I wrote about "Lost Women"--mostly foreign language European writers who were not well known to American audiences. I found a niche, in other words. I think that is something young writers still have to do.

¿How hard was it for a woman to be a journalist back in those days?

Women a little older than I am, Nora Ephron, for example, have written about the way they were ghettoized at national magazines in the 1950s and 1960s,--consigned to "women's" stories, rather than hard news, or even expected to make coffee. Newsrooms are still rather macho, and while things have vastly improved, there is still inequality. The New Yorker has also been criticized for not featuring enough women writers. That is beginning to change as the millenial generation overtakes the baby boomers. Women war reporters existed, but they were a rarity. There are more of them today. The women of my generation gravitated to cultural reporting, or to the reporting of women's issues. This is changing, too.

 ¿Do you break with the traditions and roles undertaken by the women in your household and family?
 
My mother was a Latin teacher, but she was forced to quit when she got married! In those days (the 1930s and 1940s), at least in Boston, teaching jobs were reserved for male breadwinners, or for single women who were  helping to support their parents. But even though she became a stay-at-home mother,  she always encouraged my writing. I didn't have or feel any pressure from my family to get married and fade into the obscurity of domestic life.

¿Do you think us women have a distinctive perspective, our own voice?

Yes, I think women have a distinctive perspective and voice. In this respect, I would refer you to the writings of Ferrante, on the subject. She has a lot to say in her newly published collection of essays and interviews, Frantumaglia. That is what most of the text is concerned with. But the minute a woman's voice is raised, the minute she becomes combative, she is likely to be put down. See all the commentary on Hillary Clinton's "shrillness."

¿Since when have you been immersed into discussions surrounding women and their trades?

I have spent most of my career thinking and writing about the female experience, and the forces that shape it.

¿Why is it important to reconcile with the legacy or the life path chosen by our mothers and grandmothers?

The feminists of my generation were reluctant to engage with their ambivalence towards their mothers. They focused their rage on the "patriarchy." Ferrante, again, is very interesting, even radical, on the subject of the mother/daughter bond, and the "hostile love" it engenders, which for her is a source of vitality. This is a very fertile field. I think women have been held back, in part, by the fear of outstripping their mothers; and also by the difficulties of separation, which can be experienced as a betrayal.

¿How did the idea of writing the essay “Swann Song” come up? How would you relate the work of Yves Saint Laurent with that of Proust?

The reportage on Saint Laurent was assigned, but I welcomed the opportunity. It took about six weeks. Saint Laurent was deeply inspired by Proust, and the world of gay estheticism of the fin de siecle, but it's difficult to compare the work of a couturier to the work of a great novelist. That said, they were both supremely talented, supremely neurasthenic French artists steeped in the world of the haute bourgeoisie, and fascinated by its codes.

During the Gabriel Garcia Marquez Festival, you talked about author Elena Ferrante and how, regardless of her pseudonym, you knew those stories had been written by a woman. ¿What is the strength of a writer such as Ferrante?

 Ferrante has a radical new woman's voice--we haven't heard it before. It's fierce, it's fearless, it's visceral, yet it's also deeply intellectual. It's steeped in mythology, yet also in daily life. It seems to come from a place like the womb itself: bloody, viscous, nurturing, terrifying.
 
¿What is your opinión on the research conducted by journalist Claudio Gatti to discover Ferrante’s identity?

I think Gatti committed a violation that is rather like rape. He penetrated the private and vulnerable space of a woman against her express will, and stole something precious: her anonymity. He set out to break something and perhaps he did. I fervently hope she will not stop writing.

Why did it raised so much controversy and why was it described as sexist? ¿What does the current race for the White House have to say about the media?

I can't answer question 13 simply. The media have, to some degree, created, or colluded in the creation, of the Trump monster. On the other hand, how could they not cover his rise? The Trump camp constantly rails at media bias, and yet the media also have the obligation to ferret out the truth behind his lies (or Hillary's, for that matter), and they have done that, although the reporting of Trump's atrocious views and actions has not managed, as it should have, as it would have in the case of any other candidate, disqualified him in the eyes of millions of voters.

¿What are the stories that, according to you, are missing from the literature made by women?

A new generation will have new stories to tell. Stories that touch on the evolution of our fixed ideas about gender and sexuality, motherhood, solitude, and autonomy.



 

jueves, 3 de noviembre de 2016

Cuatro cuentos que devoré

Nuevo artículo para Radio Nacional de Colombia.

@Lauquiceno

Mucho se ha escrito sobre la contundencia del cuento, ese relato que en cuestión de segundos debe convencernos sobre la existencia de personajes y universos, que al leer la última frase nos dejé pensando por días, incluso años. Mientras para Julio Cortázar “La novela gana siempre por puntos, mientras que el cuento debe ganar por knock-out”, para Andrés Neuman, “en las primeras líneas un cuento se juega la vida; en las últimas líneas, la resurrección”. Siempre vuelvo a algunos cuentos de Hebe Uhart, Alice Munro, Andrés Neuman y Roberto Bolaño, para degustar cada frase y entender porque estos relatos se quedaron fijados en mi memoria.

viernes, 21 de octubre de 2016

La crítica a los medios en la obra de Andrés Orjuela


En el 2014 una calavera gigante llamó la atención en ArtBo, miles y miles de ejemplares del semanario sensacionalista Alarma! de México fueron reducidos a confeti, el autor, Andrés Felipe Orjuela, un artista colombiano que reflexiona en cada una de sus obras sobre el impacto de la violencia transmitida en los medios.

“Cuando llegué a México hace ocho años me impactó mucho la difusión mediática de la violencia, los periódicos son muy amarillistas y los muertos salen por doquier, como un acto de rechazo a ese tipo de publicaciones gira mi obra, en el caso de ‘Calaca’ era destruir un año completo de revistas Alarma y convertirlas en una calavera de confeti. La obra tiene la característica festiva con el papel, pero realmente está construido con imágenes de muerte. El reto era construir a partir de pequeños fragmentos algo figurativo, en este caso una calavera” cuenta Andrés en uno de los pisos del Espacio el Dorado en Bogotá que alberga su obra.

martes, 4 de octubre de 2016

“Totó la Momposina es la abuela de la música”: Natalia Lafourcade

Foto: Juan José Higuera
Por @Lauquiceno

Setenta minutos antes de salir al Orquideorama en el cierre del Festival Gabriel García Márquez en Medellín, Natalia Lafourcade está en un cuarto sola caminando de un lado a otro preparando su voz, tiene un traje azul con estampados vinotinto, unos botines negros con correas y los labios en rojo. Recibe con una gran sonrisa a dos intrusos que quieren saber un poco más de sus canciones y una trayectoria que incluye algunos de los discos iberoamericanos más admirados en los últimos años no sólo por el público, sino por la crítica: ‘Las cuatro estaciones del amor’, ‘Hu Hu Hu´, ‘Mujer divina’ y ‘Hasta la raíz’, un disco en el que se desnuda y vuelve a sus orígenes, a su casa de infancia en Coatepec en México y a los sones huastecos.



Foto: Juan José Higuera

Foto: Juan José Higuera
Foto: Juan José Higuera